Expiraste, Jesús,
pero Tu muerte hizo brotar un manantial de vida
para las almas y el océano de Tu misericordia
inundó todo el mundo.
Oh, Fuente de Vida, insondable misericordia divina,
anega el mundo entero derramando sobre nosotros
hasta Tu última gota.
Oh, Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús,
manantial de misericordia para nosotros,
en Ti confío.
El Señor le
dijo a Sor Faustina Kowalska lo siguiente sobre la oración de las tres:
A las tres
de la tarde en punto, implora Mi misericordia, especialmente por los pecadores;
y, aunque sea por un breve momento, sumérgete en Mi pasión, particularmente en
Mi abandono en el momento de la agonía. Esta es la hora de la gran misericordia
para todo el mundo. Yo te permitiré entrar en Mi dolor mortal. En esta hora, Yo
no rehusaré nada al alma que Me pida algo en virtud de Mi pasión.
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