='' HECHIZOS, ORACIONES Y MAGIA: junio 2014
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Padre Santo, en el Nombre de Jesucristo
y con la intercesión de la Santísima Virgen María,
de los ángeles, de los santos,
 te presentamos a los enfermos de diabetes,
te pedimos por todos ellos
y también por nosotros, para que nos sanes.
 
Todo lo pedimos de acuerdo
con tu Santa Voluntad Padre,
en el Nombre de Jesús,
por los méritos de su Divina Infancia,
por su Sangre Preciosa,
por sus santas llagas,
por su Resurrección,
que todo sea para tu gloria.

Creemos en tu poder y te rogamos,
oh buen Jesús, que la fuerza del Espíritu Santo
sea liberada ahora y que todos seamos curados.

Gracias Padre Santo
por escuchar nuestras plegarias,
sabemos que tú estás actuando con tu poder
y que todo lo puedes.

Señor en ti confiamos y en ti esperamos.

Te damos gracias por todo lo que has hecho,
por lo que estás haciendo
y por lo que seguirás haciendo en nuestras vidas.

Amén.


 
 

 
Padre en esta hora y por propia voluntad
me entrego a Ti,
ofrezco a ti mi cuerpo como sacrificio vivo,
santo y agradable a Ti.
 
Clamo y suplico por sanidad de la obesidad,
porque para Ti, nada hay imposible.
 
Clamo que sanes mi cuerpo
de todo trastorno endocrino y metabólico,
en el poderoso nombre de Jesús,
recibo, acepto y confieso esa sanidad ahora.
 
Declaro que mi metabolismo sana
y se vuelve a la normalidad
y que mis glándulas endocrinas
funcionan normalmente ahora,
en el nombre de Jesús.
 
Padre Santo:
saca también de mi mente todo apetito excesivo,
y toda ansiedad, compulsión y fijación
de mi mente en la comida.
 
Someto y llevo cautivo
todo pensamiento lujurioso,
todo desenfreno, toda adicción,
toda compulsión por la comida,
los llevo ahora a la presencia de Cristo Jesús.
 
Ven ahora Espíritu Santo de Dios
y llena toda mi casa interior
y no permitas habitar allí nada
que no sea bueno para mi cuerpo.
 
Tómame y satúrame por completo,
suplico que permanezcas en mí.
 
Satura mi mente y desaloja
a la gula y a la lujuria por comer.
 
Suplico que no permitas que yo me aleje de Ti.
Enséñame, ayúdame y sáname.
 
 
 

 
Cómo se rezan los mil Jesús:

Esta devoción consiste en invocar el Nombre de Jesús mil veces para derrotar de las casas a las huestes del mal. Como testimonio del triunfo del bien sobre el mal se hace una cruz de madera o de ramos de olivo o utilizamos alguna que tengamos en casa.

El Nombre de Jesús significa Salvador. Éste viene del cielo. A San José se lo manifestó un ángel en sueños (cfr. Mateo 1, 21) y a la Santísima Virgen, el arcángel Gabriel en el momento de la Anunciación (cfr. Lucas 1, 31-33).
 
El poder de intervención y la majestad de este Nombre es milagroso, porque está sobre todo nombre y ante el cual se arrodilla todo ser, en los cielos, en la tierra y en los infiernos. Para venerar este Nombre Sagrado, se hace un altar pequeño, con una cruz en el medio, dos velas, flores y un poco de agua bendita.
 
Podemos rezar los mil Jesús de la siguiente manera:
 
Nos persignamos. Por la señal de la Santa Cruz...

En silencio pedimos la gracia que se quiere.
 
Rezamos el Acto de Contrición.
 
Rezar el Padrenuestro.
 
Al empezar la decena se dice:

“Santísima Cruz, mi abogada has de ser,
en la vida y en la muerte me has de favorecer.
Si a la hora de mi muerte el demonio me tentare,
le diré: Satanás, Satanás,
conmigo no contarás ni tendrás parte en mi alma,
porque dije mil veces Jesús”.
 
Se pasan todas las cuentas del rosario diciendo Jesús, Jesús, Jesús... (50 veces)
y cuando haya terminado de contar un rosario completo
se dice un Gloria, un Padrenuestro y la oración final.
 
Cuando se hayan contado los 20 rosarios,
se terminan los mil Jesús.
 
Oración final:

Te adoramos, oh, Cristo, y te bendecimos,
que, por tu Santa Cruz, redimiste al mundo.

Jesús, Jesús, Jesucristo.
Jesús, mi Jesús por siempre.
Jesús, Jesús en mi vida,
Jesús, Jesús en mi muerte.
Dulce Jesús, sé mi Jesús y sálvanos.
 
Bendición final con agua bendita:

El Señor esté con vosotros.
Y con tu Espíritu.
La bendición de Dios todopoderoso,
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
 
 

 
Porque Dios ha creado al ser humano
a su imagen y semejanza
y le ha encomendado el cuidado
de su obra creadora con estas palabras:
 
"Cuida el universo y saca de él
el sustento para ti y tus hijos".
 
Porque las manos son símbolos de trabajo,
de libertad, de solidaridad, de paz y de unión…

Para que no haya manos baldías, es decir,
manos desempleadas, vagas, sin trabajar…
 
Rogamos a Dios para que siempre
haya trabajo para todos, trabajo digno,
responsable, justo y honrado.

DANOS SEÑOR, MANOS TRABAJADORAS.

Para que no haya manos esclavas de nadie,
atadas, encarceladas o sometidas a la opresión…
 
Rogamos a Dios que las manos estén siempre libres, creativas y en esfuerzo constante.

DANOS SEÑOR, MANOS LIBRES.

Para que no haya manos egoístas,
tacañas, cerradas, indiferentes
ante las necesidades de nuestros hermanos…
 
Rogamos a Dios que las manos
estén siempre abiertas, colmadas,
en constante apertura a los pobres,
a los hambrientos, a los desplazados,
que nuestras manos
estén siempre dispuestas a compartir.

DANOS SEÑOR, MANOS SOLIDARIAS.

Para que no haya manos violentas, agresivas,
empuñando el fusil, el revólver, el machete,
o en señal de mano que se alza
para agredir al hermano…
 
Rogamos a Dios que las manos
estén siempre dispuestas a acoger, a saludar,
a perdonar, a abrazar,
manos que al estrecharse con el otro
le comuniquen el mandamiento
de amarnos los unos a los otros
como Cristo nos ha amado.

DANOS SEÑOR, MANOS PACIFICAS.

Para que no haya manos cansadas
de luchar por la vida,
de trabajar por el pan de cada día,
de unir en la solidaridad,
ni rendidas ante los justos reclamos no escuchados
o las propuestas rechazadas…
 
Rogamos a Dios que todos sepamos
unir nuestras manos para formar
una verdadera comunidad y levantarlas todos juntos
 hasta que hayamos logrado en el amor,
 lo que nos propongamos como seguidores de Cristo
y miembros de su Iglesia.

DANOS SEÑOR, MANOS UNIDAS.


 
 
 

 
 
Dios nuestro Señor,
oh Soberano de los siglos,
omnipotente y todopoderoso,
 
Tú que lo has hecho todo
y que lo transformas todo
con tu sola voluntad;
tú que en Babilonia transformaste en rocío
la llama del horno siete veces más ardiente
y que protegiste y salvaste
a tus tres santos jóvenes;
 
Tú que eres doctor y médico
de nuestras almas;
tú que eres la salvación de aquellos
que se dirigen a ti,
te pedimos y te invocamos:
 
Haz vana, expulsa y pon en fuga
toda potencia diabólica,
toda presencia y maquinación satánica,
toda influencia maligna
y todo maleficio o mal de ojo
de personas maléficas y malvadas 
realizados sobre tu siervo...
 
(Decir el nombre)
 
Haz que, en cambio,
que de la envidia y el maleficio 
obtenga abundancia de bienes,
fuerza, éxito y caridad;
 
Tú, Señor, que amas a los hombres,
extiende tus manos poderosas
y tus brazos altísimos y potentes
y ven a socorrer y visita esta imagen tuya,
mandando sobre ella el ángel de la paz, 
protector del alma y el cuerpo,
que mantendrá alejado y expulsará
a cualquier fuerza malvada,
todo envenenamiento y hechicería
de personas corruptoras y envidiosas;
de modo que debajo de ti
tu suplicante protegido te cante con gratitud:

“El Señor es mi salvador
y no tendré temor
de lo que pueda hacerme el hombre.”
 
“No tendré temor del mal
porque tú estás conmigo,
tú eres mi Dios, mi fuerza,
mi poderoso Señor,
Señor de la paz,
Padre de los siglos futuros”.
 
Sí Señor Dios nuestro,
ten compasión de tu imagen
y salva a tu siervo...
 
(decir el nombre)
 
de todo daño o amenaza
procedente de maleficio,
y protégelo poniéndolo 
por encima de todo mal;
por la intercesión de la más que bendita,
gloriosa Señora, la madre de Dios
y siempre Virgen María,
de los resplandecientes arcángeles
y de todos sus santos.
 
¡Amén!
 
 
 
 
 

 
Ahora que con toda gloria, en el cielo estás,
guárdanos San Pedro de todo mal.
 
De un humilde pescador
la Divina Providencia,
hizo llena de clemencia
un sabio y santo doctor,
que siempre contra el error,
sea pastor vigilante.
 
También de los apóstoles,
ser principe merecisteis,
y a tu Maestro seguisteis
con tu valor extremado,
aunque fue por ti negado,
tu llanto fue incesante.
 
 ¡Gran apóstol celestial!
¡0h Príncipe poderoso!
Con tu poder milagroso
líbrame de todo mal.
 
Tu socorres al cautivo
y al navegante apurado,
de robos en los caminos,
pleitos y heridas mortales
en cerros, montes y llanos
pues te invocan los cristianos.
 
Buscamos tu protección,
en nuestras tribulaciones,
y juntando tus acciones,
de Dios obtendremos ayuda,
y ademas la salvación
que es lo mas importante.
 
A ti y a todos los santos,
 tú nos librarás de espantos,
de brujas y de hechiceros
y de los malos vecinos
que intentan hacernos mal,
y si nos miran con malos ojos,
guárdanos bajo tu manto,
para que no nos llegue su envidia
y no nos puedan dañar.
 
Ahora que con toda gloria, en el cielo estás,
guárdanos San Pedro de todo mal.
 
 
 
 

 
 

Señor y Dios nuestro:
Una vez más, acudo a Ti,
para solicitar tu bendición y ayuda,
tu protección y providencia
para caminar seguro
bajo tu mano protectora.
 
Bendice Señor este negocio,
en el que tengo puesta toda mi ilusión
para conseguir un futuro mejor
para los míos y para mí.
Como Padre Providente,
atiende a nuestras necesidades.
 
Dame tesón, perseverancia y fortaleza
para no flaquear en mi esfuerzo diario.
 
Dame paciencia y amabilidad
para tratar correctamente
a los clientes que aquí se dirijan
y que salgan satisfechos y contentos
con el trato recibido y las gestiones realizadas,
para que de esa manera,
mis negocios aumenten día a día.
 
Haz que reflejemos tu amor
a todos cuantos trabajamos aquí
y aumenta nuestra fe
para que podamos construir Tu Reino.
 
Danos tu bendición,
para hacer de este lugar
un negocio próspero, floreciente,
donde reinen la honradez y la concordia,
el bienestar y la armonía,
la alegría y la fortuna,
para que nuestro esfuerzo
se vea recompensado.
 
Te lo pedimos a Tí que vives y
reinas por los siglos de los siglos...

Amen
 
 
 

 


Ven, Señor Jesús,
a través de tu Corazón Acogedor,
para liberar mi corazón del dolor,
de las penalidades que sufro
en mi vida, en mi familia,
en la de tantos que sufren
como sufrimos nosotros.
 
 Ven hacernos vivir
la multiplicación de los panes,
Señor.
 
Tú que creaste todo,
puedes crear todas las situaciones necesarias
 para que nosotros podamos vivir mejor.
 
Puedes atraernos toda la ayuda, 
 la que necesitamos para vivir dignamente,
materialmente y espiritualmente.
 
No tenemos más pan, Señor.
Ven a ayudarnos.

Ven, Señor Jesús,
a través de tu Corazón Acogedor,
para hacer descender en mí
tu Omnipotencia de Liberación
de deudas y necesidades económicas.
 
Ven liberarme de todo aquello
de lo que no soy consciente,
y me daña.
 
Ven para penetrar todos mis pensamientos,
todo mi corazón,
todo mi cuerpo por tu Amor.
 
Ven para liberar mi alma
de todo lo que la asfixia.
 
Señor Jesús, atrae mi alma
a la Luz de tu Espíritu Santo,
y que reciba las fuerzas necesarias
para salir adelante de estas carencias,
físicas, materiales, espirituales.
Ven Señor Jesús,
y que contigo regrese la Luz a mi vida.
 
Dame una lección de bondad
y apiádate de mi y los míos.
 
 


Santísima Virgen María,
no me abandones jamás.
 
Virgen María Inmaculada,
dame tu santa bendición
y haz que mis rivales en amores
desistan de hacerme daño
al tratar de arrebatarme a mi ser querido.

Yo no te pido, Virgen Santa,
que dañes a mis rivales,
yo solo te pido que por medio
de tu santísimo poder
logres penetrar en la mente
de quienes tratan de robarme mis amores
y les hagas comprender
que están actuando mal,
porque al acercarse a mi ser querido
me están haciendo sufrir.

Aléjalos y concédeles,
que encuentren el amor de su vida
y que sean muy felices,
pero con otra persona ajena a mí.
 
Bendita y poderosa Virgen,
Madre mía santísima,
protege mi relación, mi pareja,
y saca de nuestras vidas
a quienes tratan de separarnos.
 
Amen.
 
 




En un espacio sagrado, da poder a los elementos mencionados a continuación, en luna llena o sin luna, preferiblemente un sábado.
(Puedes hacerlo pasando los objetos a utilizar
por el humo de una varilla de incienso para purificarlos.)
 
Los elementos que vas a utilizar son:
 
Un trozo de fieltro rojo.
Un bolígrafo o un lápiz negro.
Hilo negro.
Una cajita de cartón negro.
 
Modo de preparar el hechizo:
 
Recorta en fieltro rojo una gran lengua,
con negro escribe el nombre de la persona
que habla mal de ti,
ahora con hilo negro cose sobre el nombre
mientras dices a cada puntada:

Ato tu lengua,
tu sucia lengua,
para que no perjudiques a nadie más.
 
Al acabar cortar el hilo y decir:

Alejo tu mal de mi,
que lo que me has enviado vuelva a ti.

Haz un nudo a la lengua y di:

Ángel guardián,
por favor, protégeme
de los rumores de esta persona.
Devuélvele su energía negativa.

Mete la lengua en una caja negra y di:

Confino tu mal en ti.
Que el Espíritu te ayude a lidiar
con tu baja autoestima.
 
Deja la lengua dentro de la caja durante 28 días,
luego puedes tirarlo todo a la basura.
 
 
 
 
 
 

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